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6 cosas que me ayudaron a superar mi miedo a las entrevistas técnicas

Mis experiencias como estudiante universitaria

Escrito por Sneha Rajana y traducido por Natalia Fernández Pintos para Code Like A Girl. Versión original en inglés aquí

“Todos tenemos que tragarnos nuestras palabras alguna vez.” — Albus Dumbledore, Harry Potter y la Cámara Secreta

A mis 22 años, ya tenía dos grados en Informática, cuatro prácticas profesionales como Ingeniera de Software, y 7 ofertas de trabajo para varios puestos en tecnología, incluyendo Ingeniera de Software, Ingeniera de Software Cognitivo, Científica de Decisiones, y Manager de Riesgo de la Información. La mayoría de las compañías que me ofrecían un trabajo a tiempo completo me habían rechazado previamente para realizar prácticas de empresa (¡tan sólo unos meses antes!).

Nada de esto fue sencillo. Tuve una relación de amor-odio con las ciencias de la computación cuando tuve mi primera introducción a la programación, y muchas veces me sentí desorientada en este campo. Experiencias como, ser la única mujer en un equipo o ser más joven que los demás en mi posgrado tampoco ayudaban. Me sentía abrumada por todos los estudiantes aplicados, motivados, mayores y con experiencia, que conocí en mi programa de máster. Confiaba en mi habilidad para tener éxito en el área académica, pero me sentía totalmente falta de preparación para hacer frente a las entrevistas de trabajo. Me faltaba autoestima y tenía miedo a no tener las habilidades técnicas y algorítmicas requeridas para conseguir una posición en una compañía de tecnología.

Fui rechazada por muchas compañías al principio. No conseguía una entrevista en absoluto o, cuando la conseguía, no lograba pasar de las primeras rondas. Aquí están algunas de las experiencias, que poco a poco me ayudaron a ganar más confianza en mí misma y a superar mi miedo a las entrevistas técnicas.

Salir de mi zona de confort

Viajar a tantos kilómetros de mi país de origen para ir a una universidad a medio mundo de distancia fue increíblemente desafiante, pero me ha ayudado a ser más fuerte, más consciente, y también más agradecida. Se me presentaron muchas más oportunidades, conocí a gente increíble, y pude hacer investigación con profesores asombrosos. Hay tanto que aprender cuando te mudas a un sitio nuevo, conocer nuevas personas y comprender nuevas culturas. ¡Lo recomiendo muchísimo!

Participar en Hackathones

Participar en hackathones te ofrece una gran oportunidad de trabajar en proyectos que te apasionen. Puedes decidir en qué quieres trabajar, qué herramientas quieres utilizar, conocer a otras personas asombrosas en tecnología, así como crear contactos con representantes de compañías y saber qué es lo que hacen. Yo participé en tres hackathones de PennApps en UPenn y trabajé en proyectos que me interesaban. Mis equipos consiguieron llegar a las rondas finales en las tres ocasiones y logramos el segundo puesto en la segunda PennApps.

Aunque conseguir estos premios me ayudó a aumentar mis niveles de confianza en mí misma, importa más haber aprendido, contribuido y disfrutado mientras trabajabas en los proyectos. Durante mi entrevista de prácticas de empresa, pude hablar sobre mi experiencia en PennApps y expresar mi pasión por utilizar mis habilidades en informática para resolver problemas cotidianos e importantes. Más tarde aquel verano el gerente me dijo que aquello era lo que me había diferenciado del resto de los entrevistados, y aunque el hecho de que yo hubiese resuelto la pregunta sobre programación correctamente fue importante, no necesariamente fue lo que me ayudó a conseguir las prácticas.

Hacer más prácticas en empresas

Hay muchas cosas que puedes aprender durante unas prácticas en una empresa, y no es sólo con respecto a la tecnología. Hice prácticas en compañías de diferentes tamaños y campos. Todas estas experiencias fueron únicas y me permitieron añadir una variedad de distintas tecnologías y habilidades en mi currículum, así como decidir en qué campo quería especializarme en mi posgrado.

Aunque hice prácticas en cuatro compañías distintas, fueron las últimas prácticas donde me comprometí a prometer menos y entregar más. Hay algunas cosas que hice de forma distinta en esa última práctica y esto me ayudó a entregar más de lo que se esperaba de mí como practicante.

Interactué con empleados en diferentes roles y les pregunté por sus carreras, también con otros becarios para comprender en qué estaban trabajando y pregunté sobre sus equipos y productos, hablé con algunos miembros del Equipo de Alta Dirección (era una compañía mediana) y les pregunté sobre su visión de la compañía, también con un mentor fuera de mi equipo para que me ayudara a realizar las prácticas con el menor número de desafíos, y con mi mentor interno, gerente y miembros de mi equipo para comprender mejor nuestro producto, sus expectativas sobre mí, recibir realimentación sobre mi trabajo y proporcionarles nuevas ideas. Organicé reuniones informales a la hora del almuerzo, y participé en la tecnología, así como en las decisiones empresariales para mi proyecto, para poder comprender mejor los objetivos y los usuarios.

Recibí estupenda realimentación, reconocimiento en redes sociales por parte de un empleado, así como una oferta para volver. Esto me ayudó a sentirme muy bien sobre el trabajo que había hecho, los retos que superé con éxito y los problemas que resolví, proporcionando un final satisfactorio a un genial periodo de prácticas.

Profundizar, prácticas como asistente de enseñanza e investigación

Hice algunas prácticas como asistente de investigación y de enseñanza como estudiante universitaria. Esta fue una gran oportunidad para trabajar en nuevos campos y con tecnologías sobre las que no había aprendido necesariamente en clases o proyectos de curso. Ser asistente de enseñanza es exigente pero también te enseña cómo profundizar en los problemas, crear deberes, así como conseguir satisfacción al ayudar a otros estudiantes a tener éxito en el curso.

Mi tesis de Máster fue el proyecto más desafiante con el que me hubiese comprometido. Pasé muchas noches en vela intentando arreglar un gran problema y casi me rindo en múltiples ocasiones. Pero todo valió la pena al final. Defendí con éxito mi tesis, hablé en múltiples conferencias, y publiqué un artículo científico. Aunque no uso esto en mi trabajo actual, varios equipos en mi compañía han contactado conmigo para discutir el trabajo que hice en la universidad y es increíble escucharles decirme cómo creen que esta investigación les puede ayudar a resolver sus problemas más difíciles.

Conferencias, contactos, y presentar mi trabajo

Asistir a conferencias y hacer contactos con gente de varios campos y aprender qué es lo que hacen siempre es interesante. Nunca sabes a quién vas a conocer. El año pasado en la conferencia Grace Hopper, conocí a alguien que mostró interés en mi trabajo cuando yo estaba presentando mi póster en la Sesión de Pósters de Estudiantes ACM. Él era un empleado sénior en una compañía en la que yo había hecho una entrevista antes de la conferencia. No lo hice bien durante la entrevista pero me volvieron a llamar para otra entrevista después de la conferencia GH porque esta persona pensó que mi investigación era muy relevante para un producto que él estaba liderando. Acabé haciéndolo mucho mejor en mi segunda entrevista y conseguí el trabajo.

No importa en qué etapa creas que están tus proyectos, intenta presentar tu trabajo en conferencias para sesiones de póster o ponencias. Esto es algo que al principio me intimidaba pero me ha ayudado a hacer más contactos y a entender mejor mi trabajo. Era genial cuando la gente venía a mi al final de mis charlas a decirme cómo mi trabajo podía ayudarles a resolver sus problemas.

Ser mentor y tener un mentor

Esto es algo muy importante. He tenido muy buenos mentores, compañeras de clase, amigas y compañeras de prácticas que me ayudaron a desafiarme a mí misma continuamente y entregar resultados que excedieran las expectativas, tanto en la universidad como en el trabajo. Si eres practicante, intenta encontrar un mentor o una mentora tanto dentro como fuera de tu equipo. Recuerda que siempre está bien contactar con alguien y preguntar si puede ser tu mentor.

Hacer de mentor para otra persona puede ser tan beneficioso como tener un mentor, y mis experiencias como mentora definitivamente me ayudaron a ganar más confianza en mis propias habilidades. Ayudé a una chica de México a aprender Python a través de Learn It, Girl!. El verano pasado, lideré un grupo de Lean In-tern donde pude conocer a un montón de becarias increíbles en el área de NYC. Pronto me di cuenta de que no estaba sola y que muchos otros también se enfrentan a problemas similares en las entrevistas de trabajo. También asesoré a un equipo de diseño Sénior que desarrolló un juego NLP realmente genial. Crear contactos y desarrollar amistades en casa con mis nuevos compañeros de habitación, en el trabajo, y fuera del trabajo me ayudó mucho a aprender, me hizo comprender la industria y, más importante, aumentó mi habilidad de ayudar a otros.

Intenta también encontrar un compañero de entrevistas para prepararlas con alguien que también esté aplicando a la misma compañía que tú. Discutir los problemas con otra persona ayuda a conseguir mejores soluciones y más eficientes, así como a revisarse el trabajo mutuamente.

He aprendido tanto de estas nuevas experiencias en los últimos dos años que, cuando volví al campus el otoño pasado, estaba mucho más preparada para la siguiente temporada de entrevistas. Conseguí muchas más entrevistas y lo hice mucho mejor. Fui a conferencias e hice nuevas conexiones y aseguré más entrevistas. Durante estas entrevistas, fui capaz de resolver problemas más difíciles con más facilidad, tuve mucho más de lo que hablar y fui capaz de convencer a los entrevistadores de que puedo aportar más de lo que ellos hayan podido ver durante una entrevista técnica de 45 minutos.

La clave fue enfocarme en resolver problemas, dejando de lado mis mis miedos y creyendo que mis habilidades no eran inferiores que las de mis compañeros.

Las prácticas de empresa y actividades de búsqueda de trabajo a veces pueden ser muy agotadoras, estresantes, y pueden afectar mucho tu autoestima. Este es un campo increíblemente desafiante que requiere que pienses de manera creativa, salgas de tu zona de confort, y te exijas ser la mejor en lo que haces. Será difícil. Muchas veces querrás rendirte. A mi me pasó. Pero al final cuando consigas el trabajo de tus sueños ¡habrá valido la pena !

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