Like A Girl

Pushing the conversation on gender equality.

Code Like A Girl

¿Cómo empezar una revolución?

Experiencia decisiva

De mis días estudiando ingeniería, recuerdo una experiencia que resultó decisiva para mí cuando tenía 20 años. Estaba cursando por tercera vez una materia de programación, filtro en mi universidad. Ese año y medio mi vida se reducía a programar un sistema distribuido en C, día y noche (literalmente, había fines de semana que no dormía), junto a mis compañeros y compañeras de grupo. Éramos tres mujeres y dos varones, el único equipo con esas proporciones.

Al finalizar el trabajo debíamos defenderlo en un coloquio frente a algunos ayudantes y profesores. Todavía recuerdo ese día. Los docentes, todos varones, al debatir los temas de arquitectura y diseño de la solución sólo se dirigían a los integrantes hombres del equipo y rara vez nos miraban a la cara al hablar. Al momento de validar la participación de cada uno en el desarrollo del trabajo, la situación cambió, y nosotras pasamos a ser blanco de la mayoría de las preguntas, a las cuales, por supuesto, respondimos sin dudar.

En ese momento no era muy consciente de las causas de esto, simplemente era así y no se hacía nada al respecto. La sensación de haber trabajado con mucho sacrificio para luego no ser medida con la misma vara que otro, es muy desalentadora, y más si sucede reiteradas veces a lo largo de tu carrera. Tanto, que en el transcurso de ese cuatrimestre con todo el cansancio físico y mental encima, me planteé seriamente abandonar la universidad, pensando que ese lugar no era para mí. Finalmente, mis compañeras me apoyaron y convencieron de que debía continuar y así fue como, superada esa crisis, después de largos años me convertí en ingeniera.

Derribando el sistema

Estoy completamente segura de que si hay algo que a las mujeres en tecnología nos da más confianza, incentiva a crecer, enfrentar desafíos y tener más protagonismo en nuestro ámbito, es saber que existen muchísimas más como nosotras. Imagínense si esas otras se animan a juntarse, charlar, compartir experiencias. Imagínense si también se atreven a darse apoyo y cuidado mutuo sólo por reconocerse pares, contemporáneas. A esto último le llamamos sororidad.

Por supuesto que el sistema heteropatriarcal en el que vivimos, se desvive por enseñarnos desde pequeñas que las mujeres no podemos convivir en armonía, que somos enemigas, que no trabajamos bien juntas y mucho menos en actividades relacionadas a lo tecnológico, científico o básicamente cualquier disciplina que tenga como base el pensamiento lógico. Los grandes medios de comunicación no paran de bombardearnos con estos mensajes, ¿pero por qué están tan obsesionados con hacernos pensar eso? la respuesta es totalmente motivadora: juntas, con una mirada inclusiva, podemos lograr grandes cosas. Y parece que esto no le haría mucha gracia al señor sistema hegemónico.

Mujeres que inspiran

Hace unos meses compré un sticker de Code Like a Girl por la web. Solía revisar el estado del pedido diariamente y después de un mes, cuando llegó a Argentina, recuerdo haberlo pegado en mi notebook con alegría.

Me preguntaba por qué tanto entusiasmo por recibirlo y llegué a la conclusión de que no es el sticker. Es algo más. Es saber que en un lugar del mundo que no conozco hay un grupo de mujeres parecidas a mí, que probablemente han enfrentado las mismas dificultades y han persistido a pesar de todo, pero no se han conformado y trabajan cada día por un mundo con más oportunidades para otras. Conocí muchas programadoras, ingenieras, hasta sociólogas y periodistas vinculadas al mundo de la tecnología en mi ciudad a través de las redes sociales (a varias tuve el placer de verlas personalmente). También distintas comunidades de Argentina, como Chicas en Tecnología -donde tuve la oportunidad de participar como mentora en un hackaton para adolescentes- y de distintos países de latinoamérica, al haber asistido a Latinity, la conferencia de mujeres latinoamericanas en tecnología que se realizó en el 2017 en Arequipa, Perú. Todas ellas han sido inspiradoras para mí. En esa búsqueda de más contacto con otras llegué a Code Like a Girl. Más allá de las diferencias culturales, hay algo que nos une, lo puedo ver en cada artículo donde leo experiencias enriquecedoras. Principalmente este contacto con otras mujeres es el que ha facilitado que me desafíe y anime a seguir creciendo y trabajando con entusiasmo.

Tal es así que, a fines de 2017 con un grupo de amigas programadoras iniciamos en Buenos Aires el grupo LasDeSistemas. Las integrantes de la comunidad nos reunimos mensualmente para contenernos ante situaciones que van desde la desvalorización de nuestro trabajo hasta el acoso laboral; debatir, generar ideas y empoderarnos generando acciones para hacer del mundo de la tecnología un lugar más inclusivo y seguro.

Todas estas mujeres, de distintas partes del mundo, son las que me han hecho saber que no estoy sola, que no estamos solas, y que juntas podemos revolucionar el mundo. Como dijo Simone de Beauvoir: “El feminismo es una forma de vivir individualmente y de luchar colectivamente”.

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