Like A Girl

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Code Like A Girl

Cómo pasé de ser socióloga a ser desarrolladora de software en un año

Escrito por Clémentine Pirlot y traducido al español por Maria Alejandra Yepes para Code Like a Girl. Ver artículo original en inglés aquí

Tengo 28 años, y como muchas mujeres, nunca consideré la tecnología cómo una opción de carrera. Siempre fui mala en matemáticas y como a mis profesores nos les importaba, simplemente me rendí y escogí un pregrado en educación literaria.

Sin realmente saber qué quería, después de terminar el bachillerato empecé en la universidad estudios en civilización Inglesa y literatura. A mí me gustaba mucho el inglés, pero yo sabía que no quería ser profesora. Tuve la oportunidad de estudiar en el extranjero y por eso pasé un año en Long Beach, California. Las clases que tomé me abrieron los ojos acerca del movimiento feminista y me hicieron descubrir la sociología. Escribí mi trabajo de grado acerca de las Mujeres de Hollywood en los años 40. Cuando regresé a Francia, no tenía ni idea de qué tipos de trabajos podía tener.

Para mi maestría en sociología y estudios de la mujer, yo investigué acerca de las mujeres en las ciencias de la computación en una escuela de Francia. Mi novio había estudiado en ese lugar y me parecía muy raro que no había casi mujeres ahí. Escribí dos tesis acerca del tema (en francés), usé entrevistas e información cuantitativa para entender por qué las mujeres no entraban al sector de la tecnología, más aún por qué las que entraban generalmente desertaban antes de completar los cinco años. Me di cuenta que el ambiente era muy hostil — acoso y micro-agresiones continuas.

Después de eso trabajé para diversas organizaciones sin ánimo de lucro en temas relacionados con los derechos de las mujeres, pero con cortos y mal pagados contratos. Como yo estaba trabajando por esas grandiosas causas el tema del dinero no me preocupaba. A inicios de 2016, yo empecé a trabajar para un programa que ayudaba a las mujeres a ingresar al sector digital en Paris. La mayoría de las mujeres que aplicaban sabían de temas de mercadeo digital y comunicaciones, pero hay muy pocas que tenían conocimientos técnicos; aunque las compañías nos habían dicho que estaban buscando mujeres desarrolladoras.

Como coordinadora, me mantenía diciéndole a las chicas que deberían aprender a programa, que el desarrollo no era sólo para hombres, que no tenían que ser buenas en matemáticas para ser buenas programadoras (cómo lo sustenté en mi tesis). Naturalmente, y después de años de estar en el sector de tecnología sin conocer realmente su realidad, pensé que debería conocer por mi misma lo que era programar. Mi novio me habló de codecademy.com, y empecé los cursos en línea.

Empecé con el curso de HTML/CSS y después seguí con el de Python. La manera en que codecademy.com está diseñado lo hacía tan accesible que continué. Estaba tan involucrada que me despertaba a las 6am para entrar a codeacademy.com, pensaba en eso durante el día y volvía a los cursos después del trabajo. Tomé todos los cursos que ellos tenían, 21 en ese momento y dediqué alrededor de 108 horas.

Hice mi primera página web usando solo HTML y CSS. Fue una sensación tan agradable ser capaz de crear algo; no simplemente usar los computadores. Y de algún modo extraño, nunca se sintió como un trabajo. Estaba un poco aburrida de mi trabajo, no me sentía feliz y siempre sentí que el tiempo pasaba muy lentamente, pero en realidad no entendía por qué. Estaba trabajando por una causa tan linda pero coordinar, escribir correos electrónicos y hacer llamadas telefónicas todo el día no era gratificante. Pero, cuando estaba programando el tiempo pasaba volando.

Así fue que en junio de 2016, empecé a pensar, ¿qué pasaría si pudiera hacer esto todo el día? ¿No sería maravilloso? Le digo a las mujeres en mi programa que deberían convertirse en programadores, ¿por qué no yo?

Por eso empecé a buscar un entrenamiento. Yo sabía que no quería pasar muchos más años estudiando, especialmente porque yo ya tenía una maestría. Encontré un programa de seis meses en una escuela llamada Greta, que no me costaría nada pues en Francia hay un fondo para educación de adultos al que tu pagas cuando tengas un trabajo (¡viva el socialismo!)

Pero antes de empezar, decidí retarme a mi misma e ir a un proceso de selección en la institución de Ciencias de Computación en Paris, École 42 (que es enteramente gratuita, y ha abierto su escuela en Estados Unidos). El proceso de selección es llamado “La piscina” porque te sumergen en código. Tienes que estar allá por siete días durante cuatro semanas, y cada día obtienes un montón de ejercicios, no hay clases ni profesores. Es muy duro cuando nunca has codificado que te pidan usar comandos Shell en el primer día. El resto del mes es sólo en lenguaje C y uno tiene que aprender rápidamente las bases.

Pensé que si no me gustaba programar me iba a dar cuenta rápidamente y me retiraría sin arrepentimientos. Lo que pasó es que después de llorar y querer rendirme el primer día, me quedé y realmente disfruté la experiencia tan intensa.

Eso fue en octubre del año pasado, después de completar el programa de entrenamiento de Greta más tres meses de una práctica obligatoria, me siento como una desarrolladora real. Me tomó cierto tiempo porque seis meses de estudiar código no era suficiente para mía y sentirme como una programadora. Pero mi práctica en una empresa grande me permitió sentir realmente lo que era programar y ver cómo podía contribuir a un equipo. Tuve una experiencia muy buena.

Uno de mis amigas, quien era desarrolladora pero no quería serlo más, en parte por el ambiente sexista, me dijo que ser una desarolladora era como ser una diva. Tu trabajo importa y todos en la oficina lo saben. Era un sentimiento muy extraño para mí, en todos mis trabajos anteriores (10 años de experiencia en total, contando mis trabajos como estudiante) nunca sentí que mi trabajo importara tanto.

Te debes estar preguntando como me sentí al pasar de estudiar el hostil ambiente tecnológico a experimentarlo. Bueno, yo sabía lo que era. Aunque no experimenté o fui testigo de acoso en mis tres meses de práctica, sí me di cuenta de muchas cosas. Micro-machismos (esos chistes que nunca son graciosos, por ejemplo) que eran realmente incómodos. Un líder de proyecto una vez me dijo “Clementine, dado que escribiste una tesis acerca de las mujeres en el sector TI, por qué no traes café para todos?

También noté que la brecha en el pago de salarios está claramente viva. Una desarrolladora junior era contratada por US24.000 al año para hacer exactamente el mismo trabajo que un desarrollador junior, quién era contratado por US32.ooo. Hay que anotar que ella sólo tenía un título de 3 años y el uno de 5 años pero igual conocí dos colegas hombres contratados con títulos de 2 años contratados por US26.000… y al parecer eso continúa durante el desarrollo de su carrera porque aunque las mujeres pidan aumento nunca alcanzarán lo que los desarrolladores reciben.

Estos problemas necesitan ser abordados porque más y más mujeres entrarán al sector TI, gracias a las acciones de referentes femeninos y otras organizaciones. Realmente creo que la transparencia en los salarios es clave aquí, todos tienen derecho a saber cuánto se le pagan a los otros, creo que debemos parar estas negociaciones sombrías determinadas solo por una cantidad aleatoria que pienses que podías pedir.

Estoy solo en el inicio de mi nueva vida, y tengo un montón de cosas que aprender, pero estoy tan emocionada acerca de la idea de programar todo el día y tal vez inspirar a más mujeres a unirse. Voy a estar un año en la famosa escuela 42, y vendrá el momento de escoger un empleador y negociar mi salario en contra de la brecha de género.

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