Like A Girl

Pushing the conversation on gender equality.

Code Like A Girl

Cómo superé el sexismo muy temprano en mi carrera

Y cómo puedes hacerlo tú también

Escrito por DebraLobel y traducido al español por Maria Alejandra Yepes para Code Like A Girl

“Por favor no cuelgue, su llamada es muy importante para nosotros… (Si, cómo no)” Lily Tomlin como Ernestine

De acuerdo con una reciente encuesta, 60% de las mujeres en Silicon Valley (Valle del Silicio, California) han sido acosadas sexualmente. Una de ellas, Ellen Pao, demandó por discriminación de género a su antiguo empleador, Kleiner Perkins Caufield & Byers. Aunque perdió la demanda no se ha rendido. Actualmente está escribiendo sus memorias acerca del sexismo en Silicon Valley.

Todas sabemos que el sexismo no se limita al Silicon Valley. El presidente de Estados Unidos continuamente da muestras de como los hombres como él se comportan de manera irrespetuosa hacia las mujeres. Esto me ha hecho recordar las veces que me he sentido discriminada por hombres de este tipo. También recuerdo las veces que otros hombres, diferentes a Donald y los de su tipo, me han protegido y me han mostrado mucho respeto. Con esto quiero decir que hay muchos, muchos hombres buenos.

En mi receso de verano de mi primer año de Universidad, decidí conseguir un empleo en la ciudad de Nueva York. Era 1970. Los periódicos en ese tiempo categorizaban las ofertas en “se necesitan hombres o se necesitan mujeres”. Los trabajos típicos para mujeres eran apoyo secretarial, contabilidad y enseñanza. No había un solo trabajo disponible para mujeres relacionado con la programación. Dado que no tenía experiencia en la docencia ni en temas de contabilidad, apliqué para los trabajos de secretaria. Esto significaba tomar una evaluación de habilidades para digitar. Yo sabía como digitar y pensé que estaría cualificada para ser una secretaria. Sin embargo, cada posición requería cierta velocidad y precisión. Fallé en todas las pruebas. No fui aceptada como secretaria.

Mi papá le preguntó a sus clientes si alguno de ellos podría contratarme para el verano. Una empresa, con un computador, me contrató por hacerle el favor a mi papá. Dos programadores en la empresa, Joe y Norm, unos hombres mucho más mayores que yo soltaron una risita cuando escucharon que yo iba a ayudarlos durante las vacaciones de verano. Norm no quería tener que hacer algo conmigo. Yo le entregaba informes a Joe quien me hacía solicitudes sencillas para programar en el lenguaje que yo conocía mejor FORTRAN y él revisaba mi código. Ambos estaban muy sorprendidos de mis habilidades. Después de una semana, Joe se dio cuenta que yo podía con el trabajo y dejó de revisar mi código tan detenidamente.

Después vino la actitud sexista. En la mañana ellos entraron en mi oficina y me pidieron que hiciera café si no había. Les dije que yo no tomaba café y que tampoco sabía como hacerlo. Ellos pensaron que yo estaba bromeando y me enviaron a hacerlo. Hice lo mejor que pude pero uno de ellos escupió el café. Nunca más me pidieron que hiciera café de nuevo.

En este lugar era esperado además que cada mujer en la oficina, a excepción de la mujer encargada de ventas, contestara el teléfono. A mí nunca me ha gustado hablar por teléfono y mi naturaleza es ser un poco ruda. Después de unas cuántas quejas de los clientes, me pidieron que no contestara más el teléfono.

Durante los siguientes 4 años, Joe me pidió regresar todas las vacaciones de la Universidad. Cuando regresé en las vacaciones siguientes, él me asignó una tarea en la que debía usar el teléfono. Pero esta vez fue diferente. No tenía que contestar una llamada sino programar el teléfono. Me entregaron un montón de instrucciones y me pidieron que lo hiciera funcionar. Se parecía al sistema PBX de la imagen de abajo. Me convertí en la practicante experta. A Joe le gustaba mucho mi trabajo que me tuvo codificando el segundo computador de la empresa, la máquina de calificación y la digitalizadora.

Sistema PBX

Para el siguiente verano, yo me había ganado el respeto de los hombres (y las mujeres) en la empresa. Joe y Norm valoraban mucho mis habilidades. Yo no era la chica joven (en ese tiempo tenía 19 años) que solo estaba allí como un favor a su padre.

All in the Family

Uno de los eventos que me ayudaron a reducir el sexismo en la compañía, fue un programa de televisión llamado “All in the Family” (Todo en familia). El programa era acerca de un hombre de clase trabajadora, Archie, y su familia en Queens, Nueva York. La ubicación era familiar para todo el mundo en la oficina pues la oficina se encontraba en el mismo sector. Archie era un intolerante. Él tenía problemas con los derechos de las mujeres, el racismo, la homosexualidad, etc. Su hija, Gloria, era una feminista. El esposo de Gloria, Mike, era parte de la contracultura de los años 60. La esposa de Archie con frecuencia aplazaba concederle cada deseo.

El programa lo presentaban los martes. Los miércoles en la mañana Norm y yo discutíamos (a veces de manera intensa) el episodio de la noche anterior. Nosotros aprendimos a comprender nuestros diferentes puntos de vista, pero rara vez estábamos de acuerdo. En el tiempo que dejé la compañía para ir a graduarme, el sexismo se había ido casi del todo de la cultura. Yo creo que defender mi perspective por mí misma y otras mujeres contribuyó al el cambio.

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