Like A Girl

Pushing the conversation on gender equality.

Code Like A Girl

El arte de escribir, la ciencia de la procrastinación.

Escrito por Matija Nakić. Traducido al español por Viviana Taborda para Code Like A Girl. Artículo original en inglés aquí

“Todos tienen un libro en ellos mismos”, supuestamente dijo Christopher Hitchens, un influyente periodista, escritor y crítico literario. Con ganas de una salida creativa por un tiempo, y entusiasmada con el concepto y el contenido de CodeLikeAGirl, esa cita digna de estar escrita en una taza de café, fue motivo suficiente para ofrecerme a contribuir al sitio. Curiosa acerca del autor de esa frase reconfortante, realicé una investigación rápida y descubrí que se omitió una parte crucial, y esa parte decía: “pero en la mayoría de los casos, ahí es donde debería permanecer”.

Lección aprendida:

Si (inspiración > 0) {

clasificar = “positivo”;

margarita.preparaotra ();

de otro modo {

clasificar = “negativo”;

inspiración.buscarmás ();

}

// El autor tiene claramente un músculo de codificación atrofiado y está bajo una fuerte influencia de margaritas.

Después de que el equipo me agregó como escritora, pronto caí en mi modo Alicia, entusiasmada porque después de siete años, mi monólogo interno se lanzaría al mundo. Mientras volaba por la madriguera, hacia el centro de la tierra, pasé por varios proyectos personales semiterminados y una multitud de ideas “brillantes” que nunca crecieron, todo el tiempo topándome con estantes caídos que albergaban artefactos cubiertos de telarañas de mi hiperactividad mental.

Después del impulso inicial de “Puedo hacerlo”, empuje acompañado de mariposas amarillas y azules en el estómago, se convirtió en “¿Puedes? … ¿verdad?”, el gemelo troll levantó su bestial cabeza. Escribir un artículo sin nombre, que aún no existe, sin un plazo específico, sujeto o cualquier otro tipo de limitaciones o expectativas, no es una broma después de todo. Para poder escribir el inglés correcto, primero tuve que hacer algo serio de procra … uhm, exploración. Después de pasear sin rumbo por el vórtice de WWW durante horas, finalmente me encontré con “The Elements of Style” (Los elementos del Estilo) de William Strunk, Jr., uno de los libros más influyentes sobre gramática y escritura en inglés estadounidense. Me las arreglé para leer la maldita cosa bostezando a través de oraciones como “La extensión de la subdivisión variará con la duración de la composición”. Pronto me arrepentí de mi ambicioso esfuerzo, ya que me dejó impresionada por las expectativas de un hombre muerto sobre la claridad, la concisión y la contundencia de mi escritura.

Aunque el libro fue muy útil, tuvo un efecto casi desalentador debido a las rígidas reglas que se deben seguir para la gramática y la forma del inglés. Como una hablante no nativa que soy, ciertamente nunca podría encajar en esos zapatos de plomo. Mi pie derecho estaba girando lentamente hacia la salida, deslizándose sin corazón en un pobre intento de escabullirse de todo sin emitir ningún sonido. La fe podría ser la que en medio de mi danza de duda, me topara con un artículo de BuzzFeed que tenía más errores gramaticales que la leyenda de una foto selfie de una Kardashian (en la primera versión de este texto escribí “gramatic” — palabra en inglés sin significado — en lugar de “grammatical” — palabra en inglés que en español se traduce como gramático — y también escribí mal “Kardashian”, pero eso es algo de lo que estoy casi orgullosa). Ah … errar es ser humano. Suspiré y saqué mi valor de escritura del suelo, reforzando aún más mi determinación de escribir al menos una publicación mediocre antes de darme por vencida. Al fin de cuentas ¿quién sabe cómo leer y escribir hoy en día?

Equipada con un conocimiento renovado de los requisitos principales del idioma inglés, salí de esa batalla victoriosamente, dispuesta a escribir el primer borrador hoy, sino antes (esto fue hace semanas). Asomándome sobre la computadora portátil, todavía en mi pose de Juana de Arco, de repente me di cuenta: escribir no es sólo la gramática y el estilo, es, más que eso, es acerca de la experiencia de la vida, la sabiduría y la sustancia. Mierda. Será mejor que me consiga algo de eso. Directo a Scribd (Scribd, la biblioteca digital más grande del mundo) y de vuelta al tablero de dibujo/escritura. Leí “Zen Mind, Beginner’s Mind,” (Mente Zen, Mente de principiante), dándome cuenta de que todo no es nada, que nada es todo y que aún no podría aplaudir con una mano, pero estoy seguro de que aún puedo usarla para abofetearme a mí misma.

Mi rostro aún ardiente se quedó atascado en un libro más sobre el tema de la escritura y vislumbrado a través de un libro ridículamente malo sobre el estilo de la moda personal, mis renuentes pies recorrían ciento treinta kilómetros en total, mis dedos inquietos instalaron cinco aplicaciones para escritores, mi desagradable Martha Stewart interior (que surge solo en situaciones como ésta) coordina mi cajón de calcetines a color. Aún así, cero líneas escritas. Un pensamiento descarado de mi ser productivo para tal vez sentarme detrás de la computadora portátil y simplemente comenzar a escribir, fue trastornado majestuosamente por mi cerebro, que optó por investigar primero los precios de las máquinas de escribir, porque admítelo, productiva Matija, sería genial escuchar el sonido y mover esa cosita de derecha a izquierda, anunciando la finalización de una línea más. Mientras navegaba en mi burbuja de felicidad de procrastinación, también decidí aprender a tocar el ukelele (no puedo realmente reconstruir cómo surgió la idea) y coloreé mi cabello de rosa, se ve bien.

Maldita sea la salida del genio creativo de la escritura, un genio que pide, me atrevería a decir, sobre los paseos alegres en la alfombra de la procrastinación mágica. Elaborar el fenómeno de “Procrasteron” y calcular la fuerza de gravedad en ese planeta, requeriría tomos de estilo del antiguo testamento, que claramente no soy capaz de hacer gracias a mi desventaja de enfoque de por vida.

Los escritores a lo largo de la historia han dominado la habilidad de “hacer todo lo que se supone que se debe hacer” triunfalmente, dejando a los representantes de otras profesiones en el polvo. Según el libro “Odd Type Writers” (Escritores Impares), Graham Greene necesitaba una señal de arriba para comenzar a trabajar en una obra. Obsesionado con los números, el dramaturgo y novelista inglés, necesitaba ver una cierta combinación de números por accidente organizados para escribir una sola palabra. Pasaría largos períodos de tiempo al lado de la carretera mirando las matrículas de los vehículos y esperando que apareciera el número sagrado.

Básicamente, puedes posponer las cosas de manera significativa: aprender a hacer caligrafía cuando su objetivo final sea escribir una historia corta basada en China, o verificar (nuevamente) el nuevo peinado de su ex en su red social favorita. Para un escritor, y casi cualquier persona en el planeta, la procrastinación es un gran servidor y un mal maestro. Su alfombra mágica te lleva a nuevos mundos, donde puedes aprender cosas originales y reavivar tu creatividad. Pero ten cuidado, hay un cierto “punto más allá del retorno” después del cual los bosques se vuelven más oscuros y los océanos se vuelven más profundos. Allá habrá dragones.

A veces, un grano de duda puede convertirse en una masa creciente impulsada por la evitación de la realidad, que eventualmente puede llevarnos a evitar el trabajo real, el amor real y la vida real, realizando así una profecía autocumplida de no hacerlo. La mayoría de la gente nunca hizo un movimiento porque estaban demasiado ocupados o algo más tenía mayor importancia o simplemente ya son demasiado viejos. Este pensamiento punzante me sacó de la madriguera y finalmente me hizo arrojar estas palabras al abismo, mientras que una vez más confirmaba que lo único más difícil que los comienzos, son los regresos.

Para escribir, se necesita firmeza de carácter, y por Dios, firmeza de carácter tendré. Hacer o no, aquí no hay intentos.

En la próxima publicación, abordaré el tema de la documentación técnica, que nuevamente es meta-escritura o escritura sobre escritura, pero esta siguiente discusión puede ser útil.