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El poder de una buena retroalimentación

Artículo original en inglés aquí

La retroalimentación, cuando es entregada de manera efectiva, es una de las herramientas más poderosas para desarrollar el crecimiento de un empleado.

Desafortunadamente, muchos jefes dudan a la hora de darla porque aunque la mayoría de los empleados están abiertos (y quieren) recibir retroalimentación, es más común que esto afecte la relación entre ellos. ¿Por qué?

Una cosa a considerar es que cuando las personas quieren retroalimentación, normalmente quieren escuchar retroalimentación positiva, esto es un condicionamiento psicológico.

Cuando hay una diferencia de opinión, la reacción inicial es ponerse a la defensiva y cuestionar la validez y/o las intenciones de la otra persona, pero el proceso de retroalimentación no tiene que ser difícil.

Sigue estos consejos para un mejor proceso:

  • Se honesta y respetuosa:

La honestidad es realmente la mejor política aquí. Asegúrate de evaluar tus propias intenciones de antemano y déjalas claras durante la sesión de retroalimentación.

Pídele permiso al empleado antes de darle retroalimentación, no tienes que hacerlo, pero esto demuestra tu respeto y también hace que la persona sea más receptiva.

  • Mantenlo simple:

Siempre que mi antiguo jefe necesitaba decirme algo que necesitaba mejorar, no hablaba en específico.

Creo que la retroalimentación efectiva es aquella que toca un punto concreto sin dejar de ser respetuosa, éste no es el momento para ser ambiguo. Debes ser clara sobre lo qué fue lo que se hizo mal, sugiere alternativas para mejorar y brinda el tiempo para que pueda ser asimilado.

  • Hazlo con regularidad:

Mi antigüo jefe nunca se reunía conmigo, así que en la rara ocasión en la que me pedía un 1 a 1, siempre pensaba que era que yo había hecho algo mal.

Creo que una o dos veces a la semana es suficiente para repasar los eventos que sucedieron durante ese periodo. Esto también permite que la retroalimentación sea más puntual, lo que amplifica su efecto.

  • Habla de lo bueno, pero no exageres:

Es una buena práctica el empezar con un aspecto positivo antes de hablar sobre una conducta de mejora, pero no exageres.

Si lo haces, puedes llegar a dar a entender de nada anda mal, y también quedar como una persona poco sincera.

  • Abre la puerta:

Lo que quiero decir con esto es, aunque seas la jefe… pide retroalimentación para ti también. Te sorprenderás de lo que puedes escuchar, y la verdad es que todos necesitamos aprender, sin importar en la posición en la que nos encontremos.

La crítica puede no ser agradable, pero es necesaria. Cumple la misma función que el dolor en el cuerpo humano. Llama la atención sobre algo que no anda bien. — Winston Churchill

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