Like A Girl

Pushing the conversation on gender equality.

Code Like A Girl

“Lo obtuviste porque eres una chica”

Escrito por Shreya Shankar y traducido al español por Natalia Fernández Pintos para Code Like A Girl. Ver artículo original en inglés aquí

Es ese terrible momento del año otra vez — cuando vuelvo a la universidad, y el chico, a quien realmente respeto, menciona casualmente que obtuve mis prácticas de empresa en tecnología porque soy una chica. O cuando es temporada de ferias de empleo y los reclutadores echan un vistazo a mi cara y me dan un panfleto diferente que promociona su programa de diversidad. O cuando algún talentoso estudiante de primer año que ha estado programando desde que tenía 10 años se mofa de no haber podido conseguir prácticas de empresa en Google o Facebook, diciendo que “[él] podría haberlas conseguido fácilmente si [él] fuese una chica”.

Agradezco las oportunidades que recibo, pero no puedo evitar sentirme decepcionada cuando oigo estos comentarios. Como participante de un programa de diversidad, sé que es un rollo sentirse como un peón en el juego de la discriminación positiva, sacrificando mis sentimientos para que las futuras mujeres en tecnología tengan igualdad de condiciones. ¡Supéralo! Es lo que muchas de mis mentoras y mujeres modelos a seguir me han aconsejado. ¡Estás cualificada! ¡Eres inteligente! ¡E hiciste prácticas de ingeniería de software “de verdad” en Facebook!

Pero oír esto no arregla el problema. Como estudiante de primer año en informática, cuando unos cuantos chicos dudaron de mis cualificaciones técnicas, empecé a preguntarme si todos mis amigos varones sentían lo mismo. Quizás no lo decían en voz alta porque querían tener tacto. No había otras mujeres mayores en informática con quienes pudiese hablar acerca de cómo me sentía — principalmente porque estos programas de diversidad son tan nuevos, y mi clase es una de las primeras olas de participantes en programas de diversidad.

Agradezco que tengo un montón de amigos cercanos que me apoyan como mujer; pero cada vez que oigo algún comentario insensible de alguna otra persona sobre programas de diversidad durante la temporada de reclutamiento, este diálogo bilateral pasa por mi cabeza, mientras contemplo qué decir para luchar contra siglos de sexismo.

Probablemente tiene razón. Incluso si los chicos son simpáticos e inteligentes, ellos no consiguen prácticas de empresa en grandes compañías tras el primer año.

¡Incorrecto! Al ser una mujer y una minoría en tecnología, probablemente hayas tenido que superar muchos más obstáculos, como la amenaza del estereotipo, para llegar al mismo lugar que él. Sólo por aparecer por la feria del empleo, has desafiado al estereotipo de un estudiante de informática. Por tomar clases de informática, has salido de tu zona de confort para continuar en un campo que tiene pocos modelos a imitar que se parecen a ti. Aquel chico que hizo esos comentarios se siente con derecho a prácticas de empresa, mientras que tú sientes que no eres lo suficientemente buena. Esto habla por si mismo.

No estoy tan técnicamente cualificada como él.

Un secreto no muy conocido: la secuencia de clases troncales de informática en muchas universidades es más que suficiente para varias prácticas de empresa de último año. Los programas de primer y segundo año dan por sentado sólo unas pocas clases de informática. Después de cierto nivel, el conocimiento adicional no es requerido. La realidad es que, estás mucho más cualificada para esa posición de lo que piensas. Y el hecho de que seas diferente es una ventaja — al contratarte, las compañías obtienen una perspectiva completamente diferente.

Ni siquiera se si me gusta la informática; ¿cómo me merezco esto más que él?

Quién sabe quién se merece más la posición. ¿Importa? Estadísticamente, es más probable que él complete la carrera de informática y obtenga una oferta en ingeniería de software a tiempo completo, sin importar cuántas prácticas de empresa haya hecho. Las mujeres por otro lado abandonan la informática porque no tienen muchos modelos a seguir con quienes se sientan identificadas o un fuerte sentimiento de comunidad como la mayoría de hombres. Es más probable que unas prácticas de empresa te ayuden a decidir si te gusta o no, para que puedas verte a ti misma como una ingeniera de software a tiempo completo. Te mereces esta oportunidad.

Todo el mundo va a continuar viéndome como un “contrato de diversidad”, incluso más adelante.

Cuando aparecí por Facebook, un montón de gente que no era de mi equipo me preguntó si participaba en el Programa de diversidad de Facebook, FBU. Quizás nunca habían visto a una prometedora ingeniera de software junior en prácticas que no fuese una participante de FBU. Pero claramente estamos técnicamente cualificadas, porque trabajamos con éxito en proyectos con impacto.

¿Realmente me han dado esto por ser mujer?

Ah, la pregunta que todo el mundo evita, intentando consolarte con una variante de las respuestas anteriores. Esta es la verdad: nadie lo sabe. Hay demasiadas variables involucradas en la búsqueda de prácticas de empresa o de trabajo. Pero para obtener una respuesta o una oferta a tiempo completo, tienes que estar tan técnicamente cualificada como los demás, al mismo tiempo que demostrar tu habilidad como programadora a todo el mundo que lo dude por tu apariencia. La mayoría de hombres no tienen que hacer esto.

Tras darle vueltas, todavía no tengo una respuesta concisa y convincente. Suspiro y respondo. “Puede que tengas razón”, admito generalmente. “Estamos luchando contra la opresión histórica hacia las mujeres en tecnología. Pero todos acabaremos con trabajos en esta industria de todos modos”.

No está satisfecho, pero no tiene nada más que decir. Mientras tanto, internamente estoy furiosa, deseando poder defender a otras mujeres. Pero no quiero ofenderle, porque lo más probable es que sea un amigo o un colega muy respetado. Sintiéndome una feminista fracasada, camino con cansancio a casa para añadir un nuevo y exigente curso de informática a mi lista de estudios o comenzar un proyecto técnico en mi tiempo libre y de este modo justificar mi propia valía.

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