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Mujeres en la Tecnología: un mensaje para los hombres

Escrito por Andressa Chiara y traducido al español por Paola Ojeda para Code Like A Girl

El 8 de marzo de 2017 se cumplirá un año desde que empecé a trabajar en mi empleo actual en una reconocida compañía de software. Ha sido un año muy intenso, siempre en la búsqueda de crear aplicaciones que sigan metodologías ágiles, lean y un diseño enfocado al usuario.

También es el Día Internacional de la Mujer. Estando inmersa en el mercado de la tecnología por los últimos 11 años, sé que aún hay mucho por hacer para mejorar la cultura en el espacio tecnológico.

Uno de los principios de la metodología ágil es la creencia de que los equipos multidisciplinarios son más productivos. La pluralidad y diversidad de conocimiento, pensamiento y experiencia sirven al propósito de mejorar a las personas. El equipo tiene que ser un organismo cohesivo, resultando en la suma de sus habilidades.

Esto es directamente opuesto a la realidad que se vive en las compañías de software y los departamentos de TI. El estimado es que 12 a 17% de las personas que trabajan en TI son mujeres.

Pero esto no siempre ha sido así. El primer programador del mundo fue una mujer. Ella creó el primer algoritmo y su modelo mental nos mostró que podríamos “enseñarle” a las máquinas a hacer cosas.

Durante la Segunda Guerra Mundial, las mujeres estaban a cargo de la decodificación de mensajes encriptados. El esfuerzo de guerra tenía grandes departamentos de mujeres trabajando en estos mensajes. Bletchley Park (Inglaterra) es un gran ejemplo de esto. Grace Hopper, una de las mujeres trabajando para la inteligencia durante la Segunda Guerra Mundial, creó el primer lenguaje de programación y su compilador, cambiando la forma de introducir los comandos, de un lenguaje numérico a uno “casi humano”. La lista de mujeres subestimadas que han aportado al desarrollo de la tecnología es muy larga.

Hasta 1980, a pesar de un abrumador prejuicio de género en relación con la educación y el trabajo de las mujeres, ellas eran vistas como buenas en matemáticas, buenas resolviendo problemas en el código y buenas especialistas en software. En ese tiempo, el arquetipo masculino parecía estar más conectado con la creación — a través de la construcción, o la ingeniería mecánica o espacial.

Más adelante ese mismo año, el número de mujeres que se graduaron con un grado en ciencias de la computación se fue a la alza, alcanzando casi 40%. Tristemente, desde esta década en adelante, el número de mujeres graduándose y trabajando en el campo de la tecnología ha ido cayendo hasta llegar al 12–17% que vemos hoy.

Esta información señala la inexactitud de percepciones como “la tecnología no es lugar para las mujeres”, “las chicas no pueden con las matemáticas”, “las mujeres no pueden codificar”. De hecho, esto parece ser más un producto de la cultura, que un síntoma de características biológicas.

Esto significa que estamos perdiendo cerca de la mitad de nuestro potencial de innovación porque estas mujeres no pueden llegar a mercados tecnológicos.

Cuando veo la cultura de la metodología ágil y sus valores, y mientras profundizo mas en un diseño centrado en el usuario y la gestión de productos, me sorprende cuantos rasgos que pensamos como “femeninos”, son en realidad habilidades que nos hacen falta. Necesitamos comunicación, empatía, intercambio y habilidades de negociación. Ya sea por naturaleza o por crianza, ¡necesitamos desesperadamente más mujeres en la tecnología!

Lo que tenemos el día de hoy en las compañías tecnológicas es un ambiente hostil y estéril, en donde, muchas veces, ser diferente es un problema que tienes que resolver si quieres encajar. Si estamos creando productos para personas con diferentes historias, ideas y puntos de vista, entonces las personas creándolas también necesitan tener diversas experiencias, pensamientos y creencias.

No sólo eso, pero las compañías con entornos igualitarios de género tienen menos rotación de personal, mayor satisfacción de sus empleados, mayor retención de talento y mejor productividad que las compañías con menor diversidad de género.

Los hombres que trabajan y viven en un entorno igualitario de género fuman menos, toman menos, toman menos drogas, necesitan menos cuidados de emergencia, son menos propensos a sufrir depresión, toman menos medicamentos y… tienen más sexo que los hombres que trabajan en compañías con menor diversidad de género.

Dado todo esto, ¿Por qué no vemos más mujeres trabajando en la tecnología? Parece que sería el enfoque más económicamente adecuado para proveer de personal a una empresa.

¿Qué puedes hacer para cambiar esto?

Inspira a las chicas a considerar carreras en tecnología.

En las últimas 3 décadas, el mercado de los juguetes para niños ha sufrido una fuerte polarización de género. Investigaciones realizadas en los 1990s muestran que las familias eran más propensas a comprar computadoras a los niños que a las niñas. Eso pasaba incluso si las niñas mostraban interés en la tecnología.

Mientras los estereotipos fueron reforzados, las niñas jugaban con muñecas, salones de belleza y estar a la moda. Ellas eran entrenadas para ser las típicas madres y esposas. Los niños no…

Las niñas necesitan mentoras y modelos a seguir que sean mujeres.

Tu imaginación te pone los límites para lo que puedes ser. Si no conoces a ninguna mujer astrofísica, es difícil imaginarte a ti misma convirtiéndote en una. Tener personas que admirar en los campos de STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) es crucial para hacer que las mujeres se sientan confiadas en perseguir carreras en STEM.

Debemos pelear contra la interrupción, apropiación y condescendencia masculinas (mansplaining, manterruption, bropiation)

Estudios muestran que las mujeres sólo hablan un 25% del tiempo durante las juntas de trabajo. Similarmente, en un análisis sobre conferencias en tecnología, la conclusión fue que los hombres tienen un 42.6% de probabilidad de ser interrumpidos, mientras que las mujeres tienen un 89.3%

Los hombres interrumpen a otros hombres cerca de 2 veces cada 3 minutos, mientras que las mujeres son interrumpidas entre 2.6 y 2.8 veces en el mismo periodo de tiempo.

¡Tú puedes ayudar! Durante las juntas dales el crédito que se merecen al citar sus comentarios. Pregunta específicamente por sus opiniones y reitera después que las ideas vinieron de ellas.

¡Ayuda a las mujeres a alcanzar su potencial!

Si ponemos todos los factores ambientales en una balanza, no es sorpresa que las mujeres aplican menos por posiciones de liderazgo, se juzgan a sí mismas menos capaces y son más susceptibles de sufrir del síndrome del impostor y darse por vencidas en perseguir carreras tecnológicas sólo porque creen que no son buenas. Si conoces a alguien que esta pasando por esto, aliéntala, apóyala, dale un punto de vista mas realista y ayúdala a sentirse mas valiosa.

Oponte al comportamiento inapropiado y el estigma social.

Comentarios como “ella es una desgraciada”, “¿Por que no sonríes más?”, “ella es mandona”, “¿Cuando vas a tener hijos?” le pasan a las mujeres todo el tiempo, y son mas perjudiciales de lo que parecen.

La metáfora de la picadura de mosquito funciona bien aquí. Una picadura es molesta, unas cuantas más son irritantes, pero muchas picaduras son intolerables. Es fácil ignorar uno o dos comentarios inapropiados, una docena se vuelve muy cansado, pero muchos es como sufrir 1000 cortadas hechas con papel. Es insoportable.

Cuando escuchas comentarios inapropiados, o si tú estás repitiéndolos, para y pregúntate a ti mismo, ¿Le harías estos comentarios a un hombre? Si no es así, detente. Si no fuiste tú, explícale a la persona que los dijo porque son inapropiados.

La mayoría de las veces se le da mayor crédito a la voz de los hombres (por cualquier cosa que digan). Usa eso para abogar en nombre de las mujeres, señalando las injusticias que ves o ayudando a las mujeres a recuperar su derecho a hablar cuando no tienen voz. Todos nos beneficiamos de eso, incluidos los hombres.